Profesor titular Universidad Pedagógica Nacional

APORTES DESDE LAS CIENCIAS HUMANAS PARA FORTALECER LOS DIÁLOGOS INTERDISCIPLINARES EN EL DOCTORADO INTERINSTITUCIONAL EN EDUCACIÓN

20 de agosto de 2013.

Luego de más de 20 años como profesor en la Facultad de Humanidades y de contribuir en la creación de la Licenciatura en Filosofía, el profesor Germán Vargas Guillén asumió la coordinación del Doctorado Interinstitucional en Educación, después de participar en la renovación del registro calificado de este programa, lo que le ayudó a comprenderlo y a conocer sus principales objetivos.

En esta entrevista, el profesor Vargas Guillén nos cuenta cuáles son los principales retos del Doctorado Interinstitucional en Educación, nos habla sobre la importancia de la formación de doctores en Educación, el papel de sus egresados en la sociedad y la necesidad de que las investigaciones impacten en el aula y la escuela.

Periodista Grupo de Comunicaciones Corporativas: ¿Por qué asume la coordinación general del Doctorado Interinstitucional en Educación?

Germán Vargas Guillén: Básicamente, porque interpreto que el acompañamiento que pude ofrecer a ese proceso tendiente a la renovación del registro calificado del Doctorado Interinstitucional en Educación me cualificó en dirección de comprender más la vida institucional del Programa y, por supuesto, me hizo comprender, como a todos los que participamos, cuáles son las tareas más urgentes en términos del desarrollo cualitativo, y aun cuantitativo, del Doctorado.

Por otro lado, porque entendí que también debo prestar apoyos al desarrollo de la vida institucional. Entiendo que la Universidad ha sido una gran oportunidad profesional para mí. Y en ese mismo sentido, yo diría que se entiende que mi formación humanística tiene algún valor y que poseo un relativo capital simbólico, en parte también propiciado por mi vida dentro de la Institución, que son los servicios que quiero ofrecer.

PGCC: ¿Desde su experiencia académica y laboral, que viene desde las Ciencias Humanas, cuáles pueden ser sus aportes al Doctorado?

GVG: Hay un hecho en el cual hay que ser muy claros, y es que en realidad lo que haga un Doctorado depende de sus profesores. Es claro que en el programa tenemos profesores que están situados hace años en el área de las Ciencias Naturales y que fueron precisamente los que propiciaron la primera creación y la segunda recreación del Doctorado. No obstante, cada vez tenemos más doctores que provienen de las Ciencias Sociales, de las Humanidades, concretamente de la Historia y la Politología. Y esto no significa que se vaya a pasar de un énfasis en Enseñanza de las Ciencias a un énfasis en Humanidades, sino que tenemos un carácter cada vez más plural, de reconocimiento de las distintas vertientes de lo que investigamos en la Universidad.

Yo mismo impulsé que en la renovación del registro calificado tuviéramos concretamente un enlace con lo que se llama la epistemología del sur y, consecuentemente, con el diálogo sur-sur. Ese ideario es más que epistemológico-político, forma parte de la agenda del programa y progresivamente va a impactar ese paradigma, esa opción político-epistemológica de todos los trabajos que hacemos en el Doctorado.

Pero, como dije, es preciso reconocer que en el seno del Doctorado lo más importante es la variedad. Es decir, que somos universidad, somos universitarios porque consideramos todos los temas, de tal manera que el complemento o la contribución de una persona que viene de las humanidades, como es mi caso, es ante todo impulsar lo que en la vida diaria es una práctica de diálogo.

PGCC: Luego de participar en todo el proceso para la renovación del registro calificado, ¿cuáles son sus retos como coordinador del Doctorado?

GVG: Yo los he expresado en distintos lugares. Para mí, el mayor problema que enfrenta hoy la formación doctoral es el hecho de que no tengamos estudiantes que se dediquen tiempo completo a sus procesos de formación. Por lo tanto, una tarea inmediata para el Doctorado es poder incrementar el número de becarios. Y que sea una beca que implique la exención de matrícula, pero también que cubra los gastos para la vida diaria y el costo tanto de bibliografía como de pasantías. Vamos progresando en la cantidad de becarios.

Otra tarea urgente es atender a la circunstancia objetiva de que el posicionamiento de la investigación requiere tener financiación externa. A veces es desmotivante tener financiación externa, por ejemplo de Colciencias, porque es muy poco el dinero que ofrecen y es extremada la cantidad de exigencias que se ponen para cualquier proyecto. Sin embargo, hay que buscar socios para postularse a los fondos nacionales e internacionales más significativos.

Por otro lado, el Doctorado Interinstitucional en Educación ha hecho enormes esfuerzos por atender, con fondos propios, la visita de profesores internacionales. Sin embargo, el reto es aceptar que es hora de empezar a situar el Programa en otros contextos fuera de Colombia, como suele ser en el diálogo sur-sur.

Otro reto para nosotros es que podamos hacer consorcio con las editoriales internacionales, de la cuales un número significativo de profesores del Doctorado son escritores. Se trata de que nuestros autores no solamente brillen personalmente en esos procesos editoriales, sino que también se vea la vigencia y el soporte de la Universidad.

También es muy urgente lograr situar el debate de la Universidad, el debate del Doctorado, en 2 ámbitos. Uno, internamente: que el Doctorado le hable a toda la comunidad educativa y pedagógica de la Universidad. Y el segundo, que el Programa sitúe su discurso en el ciberespacio. Por eso ya hemos empezado una primera versión de la Cátedra Doctoral Educación y Pedagogía, con un muy buen número de asistentes y visitantes en la página web y YouTube, que muestran efectivamente que tenemos una audiencia.

Otra cosa que para mí es extremadamente importante es apoyar y desarrollar un modelo sistemático de autoevaluación del Doctorado y, eventualmente, de programas de maestría. Porque el problema que hoy se presenta es que se autoevalúa para dar cuentas al Ministerio, pero no para mejorar efectivamente la vida de cada programa. Entonces estamos haciendo una investigación sobre el tema.

Y un último aspecto, para mí muy importante, es que cada vez seamos más consecuentes con lo que hoy se llama gestión de conocimiento en el mundo. Nosotros no solamente tenemos que ser críticos, sino que también debemos ser impulsores de nuevas formas de comprender el debate sobre políticas públicas. Y en nuestra agenda tiene que ser muy claro que hay que llegar a las escuelas. Una de las maneras de hacerlo, quizás, es produciendo textos escolares. Muchos de los profesores de la Universidad son autores de libros de texto. Por lo tanto, es imperativo que la Universidad piense institucionalmente cómo esa capacidad instalada se convierte en una alternativa para impulsar el trabajo en las escuelas, la producción de multimedia y también el trabajo virtual. Todas esas cosas, en las que tenemos algún desarrollo, es necesario que se dejen de contemplar solo como un asunto de la investigación y de la formación de estudiantes; debemos convertir todo eso en alternativas de gestión del conocimiento en la sociedad.

Es a esto a lo que creo debe dedicarse cualquier gestión de coordinación de este Doctorado.

PGCC:¿Cuál es la responsabilidad de los egresados del Doctorado frente al país?

GVG: Nosotros tenemos un número muy significativo de egresados. Hoy en día, la cifra es de 32, pero, probablemente para finalizar el 2013, estemos muy cerca de la cifra de 40 egresados. Eso significa que nosotros podemos tener un programa que puede ser más productivo, pero que tiene indicadores muy buenos de egreso.

Es un hecho que a estos egresados, que fueron doctorandos en el pasado, el país los impulsó y los apoyó de diversas maneras. Un ejemplo concreto es que hubo una gran cantidad de profesores, ya vinculados a las universidades públicas y privadas del país, que vinieron a hacer estudios de doctorado con nosotros. Nuestra influencia es concreta en ese punto. Hemos contribuido a la cualificación del profesorado universitario.

Además, progresivamente, empezamos a tener una composición etaria de personas cada vez más jóvenes. Esto significa que vamos a tener profesores de la escuela pública haciendo doctorado, con lo cual los temas de la vida del aula no solamente estarán presentes en la agenda del Programa, sino que vamos a impactar directamente la escuela básica, la escuela pública.

Para nosotros, evidentemente, es un gran honor contar con el número de egresados y con los nombres de egresados que tenemos. Sin embargo, lo más importante es que, entre los egresados y los 52 doctores que forman parte de la planta de la Universidad, estamos en capacidad de hacer una escuela que no solamente piense los problemas y su comprensión, la fundamentación de las teorías, sino que cada vez más sea capaz de intervenir.

Entonces, los estudiantes para nosotros son precisamente nuestra punta de lanza para intervenir. Por ejemplo, es evidente que nosotros necesitamos que los estudiantes estén cada vez más vinculados a proyectos de investigación y, así mismo, que los proyectos de investigación impacten en las escuelas y, ante todo, que mantengan siempre el criterio de que la universidad pública es un servicio de calidad, en el contexto de construcción de un proyecto de nación.

Yo creo que eso es lo que vamos a ofrecer y estamos ofreciendo. Ese proyecto de nación, por supuesto, tiene que pensarse siempre con temas como la identidad, la autodeterminación y, en todo caso, como dije, en el contexto de ese diálogo sur-sur.

PGCC: ¿Cuál es la diferencia entre hacer el Doctorado en la Universidad Pedagógica y en la Universidad del Valle o la Universidad Distrital?

GVG: La pregunta se refiere al hecho de que tenemos un Doctorado Interinstitucional en Educación entre estas tres universidades. Y en principio lo que tenemos que decir es que no hay diferencia. Lo que hay es sinergia

Por supuesto, hay aspectos en los que somos mucho más fuertes en una universidad que en la otra. Pero eso no indica que haya, en rigor, diferencia en la formación. Compartimos un mismo modelo pedagógico o modelo de formación. Tenemos, tanto en la Pedagógica como en las otras dos universidades, personas muy relevantes en el campo intelectual de la educación y la pedagogía.

Evidentemente, la diferencia es de matiz, puesto que, por ejemplo, para nosotros, como Pedagógica, hay una tradición en el debate institucional de lo pedagógico. Es decir que para nosotros la educación o la pedagogía no son un área más de conocimiento, sino que la pedagogía, la educación, la enseñanza, la didáctica, el currículo, etc. son áreas fundantes. Y por eso mismo, me parece que nosotros tenemos integrado en nuestra historia, actuar y pensar el trabajo teórico sobre pedagogía. No estoy diciendo que en las otras dos universidades no se haga, sino que ese es el rasgo de nuestra identidad institucional.

PGCC: ¿Cuál es la importancia de formar doctores en Educación en Colombia? ¿Por qué es importante que haya doctores en Educación en Colombia?

GVG: En realidad el problema más relevante que tiene una sociedad hoy en día es el bajo nivel de conocimiento. Por ejemplo, uno lamenta que para tener las cosas más elementales de la vida diaria uno tiene que pagar licencias, a pesar de que todos los materiales para producir tejidos, anteojos, lámparas, etc. los tenemos en nuestro entorno, como parte de nuestra riqueza. Sin embargo, nuestra mayor pobreza es que no sabemos cómo hacer de esa materialidad una riqueza.

Estamos casi en la circunstancia en la que estuvieron los estudiantes del San Bartolomé en la época del virrey Ezpeleta, quienes pedían conocer el mundo que habitamos y no solamente el rancio peripato.

El problema nuestro es que tenemos muy poco conocimiento producido por nosotros. En realidad, tener un doctor es tener una persona que ha hecho una doctrina sobre alguna materia y que, por eso mismo, es capaz de reconocer la tradición de un saber y diferenciarse de esa tradición, contribuyendo en algo a enriquecerla.

Entonces, nuestro problema es que hemos sido tradicionalmente consumidores de teorías. Por ejemplo, en materias muy claras, como lo que pasa con la enseñanza de la Física, se enseña lo que dice que dice un gran autor, por ejemplo Einstein o Newton. Pero no nos preocupamos por ver cómo se hace una variación, una transformación de esas teorías según nosotros, según nuestra propia experiencia de mundo

El asunto es que ser doctor, en general, es tener autonomía espiritual, autonomía cultural y, consecuentemente, autonomía política. Entonces, en educación esto es lo que hay que hacer visible. Cómo nos hacemos dueños de nuestro propio ser en el mundo, sin necesidad, digamos, de caer en ninguna xenofobia, sino cómo somos capaces de reconocernos en la interdependencia.

Pero no solamente como deudores de la tradición o como sujetos a las voluntades internacionales, sino también cómo podemos nosotros mismos hacer algo para que los otros también dependan de nosotros. Que los países desarrollados no solamente dependan, por ejemplo, de nuestra riqueza minera o de nuestra mano de obra barata, sino cómo tener un conocimiento que nos permita que ellos también reconozcan y respeten nuestro ser en el mundo.

PGCC:¿Cómo lograr que las investigaciones empiecen a impactar en la escuela?

GVG: La idea que más contemplo es que nosotros seamos capaces de hacer libro escolar, texto escolar, biblioteca escolar, multimedia para la escuela, video para la escuela, porque el asunto es que, en todo caso, la didáctica se materializa en objetos.

A la hora de la verdad, a veces un profesor no puede acudir a más estudios universitarios, a veces no tiene tiempo para ir siquiera a un curso de capacitación, y en cada caso, el profesor sí tiene que preparar la clase y acude en su preparación, por ejemplo, a una guía de texto o al uso de un texto escolar.

Lo que nosotros tenemos que ver es cómo damos ese salto de una vez, por ejemplo, a producir el libro digital. Yo me imagino que cualquier consideración económica da por hecho que es mucho más barato tener una tableta por niño o por joven que tener 20 o 30 libros a lo largo de la primaria o a lo largo de la secundaria. Entonces, lo que nosotros deberíamos pensar es en materialidades en donde se objetiva nuestra acción. Y como dije, lo más importante es que ya tenemos la capacidad instalada para eso.

Nosotros, en la Universidad Pedagógica, normalmente hemos sido críticos de las TIC. Mi propia posición, por ejemplo, cuando contribuí a hacer el diseño de la Licenciatura en Filosofía, hablando de las TIC, es que ellas nos sirvan como una suerte de caballo de Troya, que nosotros podamos penetrar en medio del embrujo autoritario, en medio de los avatares del neoliberalismo, en medio de todas estas andanadas de productividad. Que nosotros podamos pensar lo humano, desplegar alternativas de formación de la persona, como por ejemplo en y con el uso de las TIC. Y que los jóvenes y los niños no tengan solo ofertas de distracción, básicamente de pérdida de tiempo, sino que haya entornos muy ricos en los que el aprendizaje sea una posibilidad.

Nosotros, como Universidad, podemos hacer eso, pero eso no va a implicar de ninguna manera abandonar una formación política que tiene que estar incorporada en lo que hagamos para la escuela. Que tampoco implique esto de ninguna manera abandonar la vocación teórica, que es en último término la que nos va a permitir ver de otra manera el mundo.

Yo creo que siempre vale la pena recordar que theorein es ver, el ver que acontece, por ejemplo en el teatro;theorós es la persona que ve las cosas en el teatro, y theoría es esa capacidad de ver como ven los dioses las cosas, y que análogamente se ven en el teatro y las ve el espectador del teatro. Nosotros no podemos abandonar el mundo de la formación, en este caso nuestro, como teatro en donde vamos a ver y hacer ver nuevas cosas.

Entonces, sí tenemos que mantener un proyecto que afecte la didáctica como una materialización. Es interesante, por ejemplo, cómo la didáctica se materializa en la disposición del salón o se materializa en los textos escolares o en la actitud corporal del profesor, o en, por ejemplo, una buena nutrición de los niños para atender la clase. Todas esas cosas que son la materialidad de la vida del aula, nosotros tenemos que afectarlas; y, tenemos que afectarlas porque hay una teoría que nos hace ver cómo afectar lo mejor para que cada vez haya personas más autónomas o, como también suele decirse ahora, más integrales.

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